| Jorge Eliécer Gaitán nació en Bogotá el 23 de enero de 1898 y murió trágicamente el 9 de abril de 1948 en esta misma capital. Fueron sus progenitores D. Eliécer Gaitán y doña Manuela Ayala de Gaitán. Hizo estudios de instrucción primaria en una escuela pública, los de bachillerato en el Colegio Simón Araújo y los de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional. Como tesis de grado presentó el ensayo titulado Las ideas socialistas en Colombia . En julio de 1926, el joven profesional viajó a Italia con el fin de hacer una especialización en derecho penal en la Real Universidad de Roma. Allí fue su maestro el tratadista Enrico Ferri. Para obtener el título de doctor en jurisprudencia, Gaitán elaboró un valioso trabajo sobre El criterio positivo de la premeditación. Cabe anotar que el citado tratadista italiano reconoció públicamente que nuestro compatriota había sido el mejor alumno en la especialización jurídico-criminal de aquella época. Fue, así mismo, el primer latinoamericano recibido como miembro de la Sociedad Internacional de Derecho Penal (grupo itálico), la más notable institución del mundo en dicho campo y en cuyo seno figuraron celebridades jurídicas como Ferri, Garófalo, Gandolfi, Altavilla, Manzini y otros maestros de fama universal. A su regreso al país, Jorge Eliécer Gaitán se dedicó por entero al ejercicio profesional como penalista y a la actividad política como militante del partido liberal, de cuya agrupación conquistó, en julio de 1947, la suprema jefatura. En uno y otro campo sobresalió con excepcionales atributos hasta el final de sus días. En el transcurso de su vida pública ascendió a las más altas posiciones que concede la democracia a los grandes hombres: designado y candidato a la presidencia de la República; ministro de estado y alcalde de Bogotá; representante a la Cámara y senador de la República en varias legislaturas. Fue también rector de la Universidad Libre y catedrático de la Universidad Nacional. A través de sus múltiples y agitadas actuaciones, Jorge Eliécer Gaitán se distinguió como un hombre de carácter y entereza, como un exponente de ambición y de combate, como un tribuno elocuente y aguerrido, como un conductor de masas apasionado e infatigable, en una palabra, como el más auténtico e insuperado caudillo popular.
Fragmento de Noticias Culturales , Instituto Caro y Cuervo, Nº 147,
Bogotá, 1º de abril de 1973, pp. 4-10.
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